ENFERMEDAD DESCOMPRESIVA

Jul 23, 2020Sin categorizar0 Comentarios

La descompresión no es un accidente, es un evento estadísticamente predecible, uno que va a ocurrir en un determinado porcentaje de buceos, sin importar lo bueno que sea un buzo o las precauciones que se tomen.
(Dr. Bill Hamilton).

Me decidí a escribir este artículo después de leer “The Last Dive”, de Bernie Chowdhury donde encontré esa frase tan acertada del Dr. Hamilton sobre la enfermedad descompresiva (E.D.). En este libro se cuenta la historia real de Chris y Chrissy Rouse, padre e hijo que murieron por enfermedad descompresiva tras un buceo en el que trataban de identificar un submarino alemán descubierto, y posteriormente identificado, por John Chatterton.

Era principios de los 90, una época cuando pocos buzos que no fuesen comerciales o militares utilizaban mezclas de gases distintas al aire para hacer buceos profundos, por lo que era bastante “normal” que sufrieran accidentes descompresivos.

Le puede pasar a cualquiera.

Hoy en día estas mezclas son más accesibles al público y con su uso generalizado la probabilidad de descompresionarse ha disminuido. Pero aun así se dan muchos casos cada año.

Yo misma tuve un percance en junio de 2019 que me llevó a la cámara hiperbárica. Después de un buceo nada fuera de lo normal sufrí E.D. tipo II. Una burbuja se alojó en mi médula espinal provocando calambres estomacales y parestesia (adormecimiento) de la pierna izquierda que empezó por el pié y ascendió hasta la cadera. La rápida actuación de mis compañeros y el personal del barco, proporcionando oxígeno y llevándome a la clínica hiperbárica hizo que un solo tratamiento en la cámara y unas semanas fuera del agua me llevaran a una completa recuperación. Los doctores no pudieron encontrar explicación lógica para mi accidente. Con el tiempo he llegado a la conclusión de que haber vuelto a bucear poco tiempo después de recuperarme de una fractura de tobillo combinado con cansancio y deshidratación podría ser la combinación causante de mi accidente.

La enfermedad descompresiva, un tema tabú.

El accidente de los Rouses ocurrió en 1992, pero aún en nuestros días la enfermedad descompresiva es un tema del que los buzos afectados evitan hablar. Es visto como un estigma en la carrera, ya sea deportiva o profesional, de la persona que lo ha sufrido. Lo que se debe básicamente a la creencia de que un buzo solo puede verse afectado si no respeta las normas y los límites. Pero sería correcto decir que hay casos de E.D. merecidos y otros que no lo son. Pueden seguirse todos los procedimientos correctamente y aun así verse afectado por la E.D. La medicina hiperbárica todavía no ha llegado a discernir por qué en unos casos aparecen síntomas y en otros el buzo sale ileso, ya sea habiendo respetado las normas o no.

Para mi sorpresa, al hablar abiertamente de mi caso descubrí que más gente de la que yo pensaba, incluso amigos cercanos, se habían visto afectados por la E.D. ¿Por qué esconderlo? Es un accidente, igual que uno de circulación. Unas veces eres responsable de lo ocurrido y otras no.

De todo se aprende, y cuanta más información y datos tengamos al respecto más preparados estaremos para tratar de prevenir la E.D.

Cómo evitarlo

Obvia decir que para evitar cualquier tipo de accidente, no sólo de descompresión, debemos bucear siempre dentro de nuestros límites de entrenamiento y capacidades. Respetando la velocidad de ascenso y las paradas de descompresión y seguridad disminuimos el riesgo de aparición de E. D. Pero hay otros factores que influyen en la formación de burbujas en nuestro sistema y que tratamos a continuación.

Forma física

La práctica de deporte de forma habitual provoca una mejoría de todo nuestro cuerpo. Los sistemas circulatorio, respiratorio, muscular y óseo se ven directamente favorecidos al mantener un buen estado físico. El músculo está mucho más irrigado por los vasos sanguíneos que la grasa, por lo que un aumento en la masa muscular en detrimento de la grasa favorecerá la circulación sanguínea, disminuyendo así la posibilidad de formación de burbujas que podrían provocar una E.D.

Pero es importante evitar la realización de actividades físicas de esfuerzo moderado y fuerte en las horas posteriores al buceo. Un aumento de la frecuencia cardíaca y la aceleración del metabolismo pueden provocar la formación de burbujas. Por eso se recomienda no realizar ejercicio inmediatamente después de realizar una inmersión.

Estado de salud

Son numerosas las condiciones fisiológicas que pueden favorecer la aparición de E.D. Hipertensión o niveles altos de colesterol son dos de las afecciones más comunes que podrían influir en la formación de burbujas en nuestro torrente sanguíneo. Mantener un buen estado de salud es muy importante, tanto para prevenir accidentes de buceo como para nuestra vida en general.

Sobreesfuerzo antes o durante el buceo

El aumento en la frecuencia respiratoria puede llevar a un incremento en la acumulación de nitrógeno en nuestros tejidos. Una respiración rápida y superficial provocada por un esfuerzo, tal como nadar contra la corriente puede además, provocar hipercapnia (exceso de CO2) en nuestros pulmones, lo que hará que respiremos aún más rápido tratando de conseguir más O2 llegando a provocar en última instancia el desvanecimiento.

Hidratación

Mantener un buen nivel de hidratación es clave no sólo para el buceo, también para nuestra vida diaria. Estamos compuestos básicamente de agua. Dependiendo de nuestra edad, estado de salud y la nutrición el porcentaje de agua puede variar entre un 50 y un 70%. Una adecuada hidratación hará que nuestra sangre fluya correctamente y sea capaz de realizar el intercambio de gases de una forma adecuada.

Al deshidratarnos no sólo estamos perdiendo agua, también minerales, lo que puede producir calambres, mareos, dolor de cabeza y cansancio entre otras cosas.

Cuando se viaja a destinos tropicales, como la Riviera Maya, es necesario incrementar la ingesta de agua, ya que la humedad ambiental provoca una sudoración excesiva, lo que conlleva pérdida de fluidos, disminuyendo así nuestro porcentaje de agua corporal.

Lesiones

Los tejidos lesionados y/o cicatrizados presentan menor vascularización que un tejido sano. La disminución de vasos sanguíneos en cualquier parte de nuestro cuerpo puede favorecer la aparición de E.D al no realizarse correctamente el intercambio de gases en esa zona.

Alcohol

El consumo de alcohol previo al buceo se desaconseja encarecidamente, aparte de por razones obvias como falta de buen juicio y deterioro de habilidades, sino además por provocar deshidratación.

Volar o subir montañas

La disminución de la presión atmosférica en estos dos medios puede producir la expansión de burbujas dentro de nuestro sistema. Es conveniente esperar al menos 12 horas antes de realizar cualquiera de estas actividades.

Son muchos los factores que pueden influir en la aparición de E. D. y como antes se ha dicho, la medicina hiperbárica aún está lejos de llegar a conclusiones definitivas sobre los motivos por los que bajo las mismas condiciones en unas ocasiones se desarrolla E.D. y en otras no. Hasta que la ciencia pueda determinar con exactitud dichos motivos lo mejor es poner todo de nuestra parte para evitar sufrir cualquier accidente de buceo. Respetar nuestros límites y capacidades de buceo, mantener una buena forma física y seguir una dieta sana parece un buen punto de partida.

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